miércoles, 17 de junio de 2026
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El secreto bajo el Teatro Argentino de La Plata

LECTURA RECOMENDADA

«Hay edificios que guardan historias. Otros esconden secretos. El Teatro Argentino de La Plata conserva ambas cosas bajo sus cimientos.»

Durante generaciones, miles de platenses escucharon la misma historia.

«Debajo del Teatro Argentino pasa un arroyo.» La frase fue repetida por artistas, maquinistas, viejos tramoyistas y vecinos del centro platense.

Pero… ¿es verdad?. ¿Existe realmente un arroyo bajo el teatro?. ¿O se trata de una leyenda urbana nacida entre los sótanos y las viejas cisternas del edificio?

Después de revisar documentación histórica, planos, publicaciones técnicas y testimonios, la respuesta resulta mucho más apasionante que el propio mito.

La Plata nació sobre el agua

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Cuando Pedro Benoit diseñó La Plata en 1882, sabía que el mayor enemigo de la futura capital no sería la arquitectura. Sería el agua.

La ciudad fue trazada sobre una inmensa llanura donde abundaban bañados, cañadas y pequeños cursos de agua que desembocaban hacia el Río de la Plata.

El nivel freático era extraordinariamente alto.

Por ello, antes de levantar edificios monumentales, hubo que modificar el sistema natural de drenaje mediante alcantarillas, canales y conductos subterráneos.

El misterio del arroyo

Muchos sostienen que bajo el Teatro corre un arroyo. Sin embargo, al consultar los archivos históricos aparece una sorpresa. No existe hasta hoy un documento técnico que afirme que un arroyo importante atraviese exactamente la manzana comprendida entre las calles 9 y 10 y las avenidas 51 y 53.

 

Lo que sí está ampliamente documentado es la existencia de:

  • napas extremadamente superficiales;
  • drenajes permanentes;
  • conductos hidráulicos;
  • cámaras de desagüe;
  • enormes cisternas construidas desde fines del siglo XIX.

Probablemente, con el paso del tiempo, ambas historias terminaron mezclándose en la memoria popular.

El teatro invisible

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Mientras el público admiraba los terciopelos franceses, la araña monumental y la escalinata de mármol de Carrara, existía otro teatro.

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Uno que nadie veía. Debajo del escenario, el arquitecto italiano Leopoldo Rocchi proyectó un sofisticado sistema hidráulico. No era un simple subsuelo.

Era una verdadera obra de ingeniería:

  • galerías técnicas; cámaras de inspección; depósitos de agua; drenajes; cisternas de gran capacidad.

Todo pensado para mantener seco un edificio construido sobre un terreno húmedo.

El incendio que cambió la historia

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El 18 de octubre de 1977 comenzó un incendio durante un ensayo del Ballet Estable.

En pocas horas desapareció uno de los teatros líricos más importantes de América Latina.

Pero el fuego no destruyó completamente el edificio. Las paredes exteriores permanecían en pie. Numerosos especialistas propusieron restaurarlo. La dictadura militar tomó otro camino. Ordenó su demolición casi total y convocó a un concurso internacional para levantar un edificio completamente nuevo.

Esa decisión sigue siendo, casi cincuenta años después, una de las mayores polémicas patrimoniales argentinas.

Los fósiles bajo la ópera

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Durante las excavaciones para el nuevo edificio apareció una sorpresa extraordinaria.

No fueron antiguas tuberías. No fueron restos del viejo teatro. Fueron fósiles.

Entre ellos aparecieron restos de Stegomastodon, Scelidotherium y Sclerocalyptus, animales que caminaron por estas tierras miles de años antes de la fundación de La Plata.

Era la prueba de que bajo el teatro había existido, mucho antes de la ciudad, un paisaje dominado por humedales y cursos de agua.

El agua sigue allí

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El actual Centro Provincial de las Artes continúa luchando contra el mismo enemigo que enfrentó Rocchi hace más de un siglo.

Las bombas de achique funcionan de manera permanente. Los sistemas de drenaje siguen activos. El agua nunca desapareció. Simplemente fue domesticada por la ingeniería.

El gran interrogante

No existen pruebas documentales concluyentes que demuestren que un arroyo natural atraviese exactamente debajo del Teatro Argentino.

Pero tampoco puede descartarse que antiguos cauces menores hayan sido absorbidos por el sistema de canalización construido durante la fundación de La Plata.

Lo que sí está fuera de discusión es que el edificio fue concebido desde sus orígenes para convivir con el agua.

Y quizás allí resida el verdadero secreto. No en un río escondido. Sino en una ciudad que nunca dejó de construir sobre el agua.

Una investigación pendiente

Este trabajo abre una puerta para una segunda etapa de investigación periodística. El acceso a los subterráneos técnicos del Teatro Argentino, los planos originales de Leopoldo Rocchi, los expedientes de la Dirección de Hidráulica de la Provincia de Buenos Aires y los testimonios de antiguos maquinistas e ingenieros podrían revelar por primera vez cómo es realmente el laberinto oculto bajo el escenario del principal coliseo bonaerense. Esa sería una investigación inédita, con un enorme valor histórico y documental.

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