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I Lituani, de Ponchielli en Buenos Aires: curiosidades y video del reestreno en lituania

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Profundizar sobre el paso de I Lituani por Buenos Aires obliga también a entender cómo funcionaba la vida operística porteña de fines del siglo XIX. Porque la llegada de esta obra de Amilcare Ponchielli no fue un hecho aislado: formó parte de un fenómeno cultural gigantesco que convirtió a la ciudad en una de las plazas líricas más activas fuera de Europa.

El viejo Colón y las temporadas “a la italiana”

Cuando I Lituani comenzó a circular internacionalmente, Buenos Aires todavía utilizaba el antiguo Teatro Colón ubicado frente a Plaza de Mayo, inaugurado en 1857. Aquel teatro —muy distinto del actual edificio de Cerrito y Tucumán— era el corazón social de la elite porteña.

Las temporadas se organizaban prácticamente como en Italia. Las compañías llegaban completas: cantantes, directores, coristas y hasta utileros viajaban durante semanas en barco. Muchas veces desembarcaban en Buenos Aires y comenzaban ensayos apenas unos días después.

Las partituras nuevas eran símbolo de prestigio. Y allí aparece I Lituani: una ópera reciente, estrenada apenas en 1874 en La Scala, que los empresarios querían exhibir como muestra de modernidad musical europea.

El público porteño: feroz y apasionado

Las funciones de ópera en Buenos Aires tenían un clima casi futbolero.

Había verdaderas “hinchadas” de cantantes. Los diarios dedicaban páginas enteras a analizar agudos, caídas de tempo, vestuarios y hasta peleas internas de las compañías. El público podía ovacionar durante veinte minutos… o silbar despiadadamente.

En ese contexto, I Lituani causaba impacto por varios motivos:

  • enormes escenas corales;
  • marchas guerreras;
  • un exotismo geográfico poco habitual;
  • y una orquesta mucho más densa que la del bel canto tradicional.

Para muchos porteños, aquella música sonaba “moderna”, casi wagneriana por momentos, aunque filtrada por sensibilidad italiana.

La rareza del tema “lituano”

Un detalle pintoresco aparece en las crónicas humorísticas de época.

Muchos espectadores no tenían idea dónde quedaba Lituania. Algunos periódicos satirizaban que buena parte del público asistía sin entender demasiado quién luchaba contra quién en escena. Lo importante era el espectáculo: espadas, coros, himnos patrióticos y grandes duetos amorosos.

Incluso hay referencias a espectadores que confundían la trama con historias rusas o polacas, porque el imaginario del “este europeo” era todavía muy difuso en la Argentina de entonces.

La influencia de la inmigración italiana

No debe olvidarse otro factor clave: la inmigración italiana masiva.

Gran parte del público hablaba italiano o entendía perfectamente los libretos. La ópera no era vista como un entretenimiento elitista y distante, sino como parte natural de la vida cultural de los inmigrantes.

Por eso títulos hoy olvidados podían tener éxito real en Buenos Aires.

La ciudad funcionaba casi como una extensión del circuito lírico italiano. Algunas compañías incluso estrenaban aquí producciones que ya habían pasado por Milán, Génova o Nápoles.

Ponchielli antes de La Gioconda

Otro dato fascinante: cuando I Lituani llegó al Río de la Plata, Ponchielli todavía no era el compositor “legendario” de La Gioconda.

Era un autor prestigioso, sí, pero aún en ascenso. De algún modo, el público porteño conoció primero al Ponchielli experimental, grandilocuente y políticamente épico antes que al creador del gran éxito internacional que terminaría eclipsando toda su producción posterior.

El misterio de las partituras perdidas

Durante décadas, investigadores creyeron que algunas versiones utilizadas en América del Sur podían contener cortes y modificaciones propias de las compañías itinerantes.

Era práctica habitual adaptar óperas según los cantantes disponibles o reducir escenas demasiado largas para el gusto local. No sería extraño que las funciones porteñas de I Lituani hayan tenido diferencias respecto de la versión original milanesa.

Ese es otro de los encantos del reestreno actual: cada recuperación musicológica intenta reconstruir una obra que durante más de un siglo sobrevivió fragmentada, corregida y a veces directamente mutilada.

Una resurrección operística

Por eso el regreso de I Lituani tiene algo profundamente romántico. Y aca proponemos que puedan disfrutar de la nuev aproduccion presentada en la ópera de Lithuanian National Opera & Ballet.

 

Vuelve también el eco de aquella Buenos Aires donde los barcos traían partituras recién estrenadas en Europa, donde el público discutía tenores en cafés hasta la madrugada y donde una historia medieval sobre guerreros lituanos podía convertirse, por unas noches, en el gran acontecimiento cultural de la ciudad.

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