domingo, 21 de junio de 2026
10.7 C
Buenos Aires

Editorial: El Papelómetro Nacional

LECTURA RECOMENDADA

La semana en que la Argentina se superó a sí misma

Fake news, tipeos olímpicos, bodas con VAR y el Luzuriaga Club en pleno camino al Premio Pinti: todo en siete días.

Por Dr. Merengue – Editor en Jefe de Desastres Voluntarios

Hay semanas en que uno abre el diario —o lo que sea que tenga en la mano, incluso una servilleta con wifi— y se pregunta si alguien dejó el país sin supervisión. Esta fue una de esas semanas. Tan pródiga en papelones que el Diccionario de la RAE está considerando incorporar «semana argentina» como sinónimo de caos festivo con televisión incluida.

Florencia Peña anunció en vivo la muerte de Jorge Messi. La FIFA escribió los nombres como si el teclado estuviera poseído. Una pareja se casó durante el debut mundialista. Y el círculo vernáculo del Cluzuriaga Club de GA ya peina las melenas de gala rumbo al Premio Pinti en el Colón.

Un país, una semana, infinitas posibilidades de equivocarse.

Bienvenidos al Papelómetro.

El caso Florencia Peña, o: cómo matar a alguien en vivo sin anestesia

Empecemos por lo más delicado, que en este país siempre hay algo más delicado. Florencia Peña, conductora de Luzu TV —ese canal de streaming donde todo parece improvisado porque, efectivamente, lo es—, decidió que el miércoles sería un buen día para anunciar el fallecimiento de Jorge Messi, padre de Lionel Messi.

El problema, pequeño detalle, es que el señor Messi padre está vivo, sano y, presumiblemente, muy enojado.

«La noticia era falsa. El señor Messi estaba vivo. La credibilidad de la conductora, esa sí que estaba en terapia intensiva.»

La información llegó vía redes sociales, esa fuente inagotable de verdades absolutas donde también se afirma que la Tierra es plana, que el 5G nos controla el cerebro y que algún día Boca va a jugar bien.

Florencia la leyó, la creyó y la dijo.

Unos minutos después, la producción agitó banderas de socorro y Nico Occhiato salió a pedir «sanciones contundentes». En la Argentina, «sanción contundente» significa que al responsable se le saca el micrófono… y se lo devuelven al día siguiente con stickers nuevos.

La FIFA y el teclado maldito: los nombres que nunca fueron

Pero el papelón no fue solo nuestro. En la antesala del Mundial, la FIFA —organización que maneja miles de millones de dólares y no puede pagarle a un corrector— publicó un video oficial con los nombres de los jugadores de la Selección Argentina escritos con una creatividad ortográfica digna de primer año de primaria con el autocorrector en chino.

Esto nos lleva a una conclusión ineludible: la organización que le va a cobrar entrada a millones de personas para ver el deporte más popular del planeta no tiene a nadie que hable español revisando los textos.

O los tiene, pero estaban viendo Luzu TV.

El casamiento con VAR, o: el amor en tiempos del 4-4-2

Las redes nos regalaron otra joya: una pareja que tuvo la originalidad —o la mala suerte, según se mire— de casarse justo durante el debut de Argentina en el Mundial.

Los invitados siguieron el partido en sus teléfonos durante toda la ceremonia. El novio, se sospecha, también.Los votos fueron pronunciados; el offside, revisado. El amor es eterno, pero el resultado del partido también importa.

Nadie puede culparlos: en este país, el fútbol y el matrimonio comparten la misma característica: uno entra convencido de que esta vez va a ser diferente.

El Colón no descansa: Bellini convoca al círculo vernáculo

Pero antes de la gran cita de los Premios Pinti, el calendario social del círculo vernáculo del Luzuriaga Club del GA tendrá un nuevo encuentro colonero de esos que paralizan el foyer mucho antes de que se levante el telón.

Los buenos enamorados de Verona vuelven al Teatro Colón. Esta vez no habrá guitarras eléctricas, pandillas neoyorquinas ni coreografías sobre las veredas de Manhattan. La comisión organizadora ya emitió una circular de estricto cumplimiento para todos sus distinguidos asociados: queda terminantemente prohibido confundir I Capuleti e i Montecchi con West Side Story o con cualquier otra versión foránea de Romeo y Julieta.

Porque esta vez el asunto será del Signore Vincenzo Bellini, donde el bel canto manda, las coloraturas reemplazan a los chasquidos de dedos y los únicos enfrentamientos permitidos serán los que dicte la partitura.

Más de un socio del Luzuriaga ya preguntó si Bernardo aparecería en el segundo acto, mientras otro consultó discretamente si María cantaría «Tonight». El secretario cultural del Club debió intervenir para recordar que aquí se habla italiano, no Broadway.

La recomendación oficial concluye con una frase que ya se perfila para quedar grabada en mármol:

«Quien aplauda esperando que aparezcan los Jets será invitado cordialmente a renovar su cuota societaria… en otro teatro.» 

El Premio Pinti: el Tony argentino comienza su historia

Y ahora sí, lo «verdaderamente importante».

Porque en medio del vendaval semanal de papelones, hay una noticia que el Dr. Merengue recibe con la solemnidad que merece: AADET – Asociación Argentina de Empresarios/as Teatrales y Musicales organizará en julio, en el mismísimo Teatro Colón, la primera edición del Premio Pinti, el galardón más distinguido de las artes escénicas vernáculas, nuestro Tony argentino, el reconocimiento que el teatro nacional se ha ganado a puro esfuerzo, talento y ensayos con calefactores que nunca funcionaron del todo.

«El Premio Pinti en el Colón. Dicho así, en cinco palabras, ya es una declaración de principios. El humor inteligente, el sainete refinado y la comedia nacional ocupando la misma sala donde Wagner hace temblar los palcos. Si eso no es la Argentina, que venga el diccionario y lo explique.»

Y bien, ¿quién asistirá?

Aquí el cronista puede adelantar, con fuentes absolutamente irresponsables pero siempre bien informadas, que el círculo vernáculo del Luzuriaga Club del GA ya tiene «reservados sus invitos desde hace semanas.

Se trata, para quienes aún no frecuentan esos salones, de la cofradía más selecta del foyer porteño: cultivadores absolutos del arte de aparecer, devotos fervientes de las célebres «cascades» ornamentales de Charcoutiere de la Carnaza, consideradas por sus propios miembros «la envidia de Versalles y el desconcierto permanente de Flores», y maestros consumados en el noble oficio de ver… y ser vistos.

La delegación estará integrada por el inefable Pirincho Aperol; Cocota Vermichelli de Garronier, presidenta honoraria del Comité de Elegancia Escénica; el Marqués de Bellville del Ojo Corto; Don Sancho de la Carmelier Azabache; Doña Ermenegilda del Lacio Estirpe; Jaqo de Semper del Oreganot; Poroto Chuquisaca y, naturalmente, Hobbes, cuya condición biológica continúa siendo motivo de debate entre veterinarios, musicólogos y acomodadores del Colón.

Pero todas las miradas estarán puestas en Cocota Vermichelli de Garronier, quien ya confirmó que hará su ingreso triunfal acompañada por sus distinguidas socias en la ceremonia más glamorosa que haya conocido el teatro argentino desde la inauguración del propio Colón.

Porque el Premio Pinti nace con vocación de convertirse en nuestro Tony Awards, donde los premios importan, sí, pero el verdadero espectáculo comienza en el foyer.

«El Marqués de Bellville del Ojo Corto lleva tres semanas ensayando el aplauso de pie. Cocota Vermichelli de Garronier, en cambio, lleva un mes decidiendo entre brocato veneciano y terciopelo prusiano. El teatro, como siempre, empieza mucho antes de levantarse el telón.»

Todos ellos, unidos por la devoción al teatro nacional, por el amor al foyer como ecosistema autónomo y por la convicción inquebrantable de que las «cascades» de Charcoutiere de la Carnaza deberían ser declaradas Patrimonio Cultural de la Humanidad, harán del Premio Pinti un acontecimiento dentro del acontecimiento.

Porque al final, en este país maravilloso y ligeramente inimputable, los papelones van y vienen, las fake news se desmienten, las bodas con VAR quedan para la anécdota y la FIFA seguirá necesitando un corrector.

Pero el Teatro Colón continúa siendo el templo donde la ópera, el teatro y la comedia nacional se dan la mano. Allí Bellini recibirá primero a los enamorados de Verona, y pocos días después Enrique Pinti volverá, simbólicamente, a ocupar el escenario que siempre mereció.

Y mientras tanto, el círculo vernáculo del Luzuriaga Club ya tiene los guantes blancos planchados, el monóculo lustrado y el aplauso perfectamente sincronizado.

O más. Total, para eso existe el Papelómetro Nacional.

Mas articulos

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

ULTIMAS NOVEDADES