Buenos Aires, 25/IV/2026. Casual. Autor: Federico Viescas. Dirección: Pablo Fábregas. Intérpretes: Carlos Belloso, Diego Gentile, Malena Guinzburg. Mica Lapegüe, Claudio Martínez Bel, Julián Ponce Campos, Lucas Wainraich. Vestuario: Paola Delgado. Escenografía: Lula Rojo. Iluminación: Stefany Briones Levton. Sala: Multiteatro (Corrientes 1283). Funciones: miércoles a viernes a las 21; sábados a las 19 y a las21; domingos a las 19. Nuestra opinión: muy buena.
En una cartelera donde muchas comedias parecen fabricadas en serie —con chistes de ocasión, personajes de cartón y espectadores que ríen más por educación que por entusiasmo—, “Casual”, del autor Federico Viescas, irrumpe como una agradable excepción: una obra ágil, fresca y genuinamente divertida, que entiende que hacer reír sigue siendo un arte serio, en una duración que es un ideal 70 minutos.
La historia parte de un hecho desafortunado: Leticia se encuentra internada tras un accidente y, en medio del desconcierto, se descubre que está embarazada. Lo que podría derivar en drama televisivo se transforma aquí en el motor de un delirio cómico. Sus allegados revisan el celular, encuentran una aplicación de citas llamada “Casual” y convocan a tres posibles padres. A partir de allí, la trama se dispara en una cadena de malentendidos, revelaciones y conductas cada vez más absurdas.
Y ahí reside uno de los mayores aciertos del texto: comprender que la comicidad nace cuando las personas pierden el control mientras intentan desesperadamente conservarlo.
La dirección de Pablo Fábregas imprime un ritmo preciso y vertiginoso. Se advierte su conocimiento del stand up en la administración del timing, pero también una saludable disciplina teatral: cada entrada, cada pausa y cada remate están calibrados para que el mecanismo nunca se detenga. Los 70 minutos pasan con la velocidad de una carcajada bien lanzada.
El elenco sostiene y eleva todo el dispositivo
Malena Guinzburg despliega naturalidad y filosa intuición humorística; Mica Lapegüe compone con soltura un personaje deliciosamente neurótico; Diego Gentile se mueve con eficacia entre la sorpresa y el absurdo; mientras Carlos Belloso vuelve a demostrar que posee ese raro talento de hacer reír apenas respirando.
Se suman con idéntica precisión Claudio Martínez Bel, Julián Ponce Campos y Lucas Wainraich, quienes completan el engranaje sin fisuras y aportan nuevas capas al disparate general.
Lo más valioso de “Casual” acaso sea su honestidad: no pretende trascendencias impostadas ni se disfraza de profundidad filosófica. Quiere entretener con inteligencia. Y lo consigue.
Porque también conviene decirlo: en estos tiempos parecería que para justificar una entrada algunos espectáculos necesitan prometer una experiencia transformadora, una denuncia social o una metáfora sobre el colapso de Occidente. Aquí no. Aquí se ofrece algo mucho más difícil: que uno la pase bien.
Y no es poco.
El público ríe sin culpa, sin esfuerzo y sin mirar el reloj —fenómeno escénico cada vez más infrecuente—. Al salir, incluso se instala esa vieja discusión feliz: quién estuvo mejor. Señal inequívoca de que el conjunto funciona. Cuando una obra fracasa, el debate suele ser otro: dónde ir a cenar para olvidar lo visto.
Veredicto final
“Casual” es una comedia bien escrita, magníficamente actuada y dirigida con precisión. Un espectáculo que recuerda algo esencial: el teatro también puede ser placer puro.
Y cuando eso sucede, no hay nada casual.
*CASUAL, es la obra ganadora del concurso CONTAR organizado por AADET – Asociación Argentina de Empresarios/as Teatrales y Musicales


