sábado, 7 de marzo de 2026
20.9 C
Buenos Aires

Astor Piazzolla, eterno: versión «souvenirdeluxe»

LECTURA RECOMENDADA

Autor, puesta en escena y dirección: Emiliano Dionisi Arreglos y dirección musical: Nicolás Guerschberg Dirección artística: Tato Fernández Reparto: Natalia Cocuiffo, Nacho Pérez Cortés, Federico Llambí, Belén Pasqualini, Rodrigo Pedreira, Alejandra Perlusky, Francisco González Gil (actores), Ale Andrian y Victoria Galotto (bailarines) Producción: Teatro Colón y RGB Entertainment Funciones: de martes a domingos, hasta el 8 de febrero, en el Teatro Colón. Nuestra calificación: buena

Teatro Colón, Buenos Aires, 28 de Enero 2026. La comedia musical Astor Piazzola, Eterno, en la sala principal del Teatro Colón —coproducción con RGB Entertainment— se presenta como un musical biográfico de gran formato. Con idea, libro y puesta en escena de Emiliano Dionisi, arreglos y dirección musical de Nicolás Guerscher y dirección artística de Tato Fernández, el espectáculo combina música en vivo, canto, actuación y coreografía para contar la vida del señor que decidió que el tango no era un mueble antiguo.

En el plano visual, la escenografía de Tato Fernández funciona como base estructural, pero el clima lo construyen con pulso fino Mariano Demaría y Santiago Cámara desde la iluminación. Las pantallas LED y proyecciones aportan profundidad, dinamismo y ese toque contemporáneo que dice “estamos en el siglo XXI” por si alguien tenía dudas.

Hasta acá, el crítico convencional está feliz: frases largas, conceptos prolijos, todo en su lugar, como living de revista donde nadie se sienta. Pero algo empieza a molestar.

Porque mientras uno escribe “dispositivo visual envolvente”, una voz interior traduce: “qué producción, hermano”.

Se oye una cucharita contra la taza.
Cruje una silla imaginaria.
Alguien se acomoda el pañuelo invisible.

Se levanta el Dr. Merengue, con esa elegancia de confitería antigua, mira al crítico, al escenario, al universo… y dice: ..PIDO PERMISO, SEÑORES, YA SALGO DE MI VAINA… ACÁ EL DR. MERENGUE.

Sigan ustedes con la “atmósfera contemporánea”.
Que ahora vamos a ver si, además de estar tan bien hecho… esto se anima a portarse mal como Piazzolla, o se va a quedar tan bien educadito como el programa de mano.

Foto gentileza de Juanjo Bruzza, Prensa Teatro Colón

Bueno, guardá la compostura que arranco un servidor. La dirección musical está sólida, sí señor. Guerschberg trabaja con detalle de orfebre, la orquesta responde con disciplina, y el bandoneón late como debe bajo en la ejecución de Alejandro Guerschberg, con ese pulso arrabalero que no se finge ni se terceriza. Hay oficio, hay criterio y hay respeto por el ADN piazzolliano.

PERO CUANDO LA AMPLIFICACIÓN SE VIENE ARRIBA CON EL ENTUSIASMO DE UN PRIMO EN CASAMIENTO, el asunto se complica. Esos amplificadores, cómodamente instalados en el foso como tomando sol a media altura, empiezan a repartir sonido como si fuera souvenir gratis. Resultado:
EL AUDIO SE PONE CREMOSO, MEDIO YOGUR CON ECO. Y uno, humilde espectador con tímpanos propios, se pregunta:
CHE… ¿LA ACÚSTICA DE LA SALA LA MIRARON O LA DEJARON PARA LA SECUELA?

Porque no nos confundamos:
PIAZZOLA NO ES ACTIMEL PARA PARA DIGESTIÓN SUAVE, no es cosita light para deslizar por el oído.
ES CAFÉ NEGRO DE ESTACIÓN DE TREN, SERVIDO HIRVIENDO Y SIN AZÚCAR. Si lo licuamos demasiado, deja de ser tango nuevo… Y PASA A SER BATIDO SONORO PARA OÍDOS CON PAJITA.

Foto gentileza Juanjo Bruzza, Prensa Teatro Colon.

LA DIRECCIÓN ESCÉNICA es ágil, prolija, todo en su lugar, nadie se cae del escenario. Ahora… Astor no era “todo en su lugar”. Era quilombo con talento. Acá el desorden está coreografiado, con GPS y señalización de emergencia.

El elenco, eso sí, juega en primera división con solvencia y proyección: Natalia Cociuffo, Nacho Pérez Cortés, Federico Llambí, Belén Pasqualini, Rodrigo Pedreira y Alejandra Perlusky conforman un conjunto de voces potentes y bien ensambladas. Excelentes exponentes de la comedia musical. Técnicamente sólidos. Potentes.

Y aparece la pregunta que nadie quiere poner en el folleto:

¿EL MUSICAL ES EL TRAJE A MEDIDA DE PIAZZOLA O LE QUEDA COMO JACKET DE CASAMIENTO AL CUÑADO?

El musical canta en curva.
Piazzolla habla en arista.

Todo suena redondo, brillante, internacional. Pero este universo pide baldosa floja, esquina con humedad, poesía con resaca. NO FALTA TALENTO. SOBRA PEINE.

Y de golpe entra Natalia Cociuffo con “Yo soy María” de la operita María de Buenos Aires y ¡paf! Ahí sí hay verdad, riesgo, temperatura. Canta como si la hubieran dejado encerrada con un bandoneón y una historia que contar. Ahí el teatro deja de ser show y se vuelve cosa seria.

Y ahora la reflexión final, con sonrisa torcida:

PIAZZOLA NO VINO A LUSTRAR EL TANGO. VINO A CAMBIARLE LA COLUMNA VERTEBRAL. Y claro, eso no se perdona fácil.

Mientras aquí se discutía si eso era tango o un atentado con bandoneón, el señor iba y escribía música que el mundo estudiaba. Afuera era vanguardia. Acá era “este muchacho complica todo”.

AFUERA ERA HISTORIA.
ACÁ ERA REUNIÓN DE CONSORCIO CON ACTA Y QUEJA.

Y no sólo tangos, señores. El caballero escribió las óperas MARÍA DE BUENOS AIRES y CRIMEN PASIONAL, como asi el oratorio lírico PUEBLO JOVEN.
O sea, teatro musical con ideas, no decoración sonora para cena elegante.

Foto Gentileza Juanjo Bruzza, Prensa Teatro Colón

María de Buenos Aires pasó por el Colón en concierto en una temporada y luego entró al misterioso archivo nacional de “qué obra interesante, lástima que no sabemos qué hacer con ella”.

En los conciertos sinfónicos locales, su música aparece como «invitada» rara vez… no como dueña de casa.
Y les consulto , con toda cortesía:

—Si es prócer… ¿por qué vive de visita?

Ah, claro. Porque el prócer en bronce no protesta.
El creador vivo sí.

La comedia musical que vemos hoy es correcta, agradable, bien hecha, emotiva, digerible. Todo en su punto justo. Nadie se indigestó culturalmente. Felicitaciones.

Pero Piazzolla no era digestivo.

PIAZZOLLA VIVO ERA RIESGO.
PIAZZOLLA MUERTO ES PAQUETE CULTURAL CON FOLLETO.

Fue discutido, resistido, maltratado…
mientras él, en un acto de «pésima educación», se quedaba en París componiendo música que el mundo sí quería oír.

EL HOMENAJE DESPUÉS ES ELEGANTE.
AGUANTAR AL QUE CAMBIA LAS COSAS, ES DE GENTE MALCRIADA.

Y bueno mis queridos les dejo una duda sobre la mesa, entre la cucharita y la servilleta:

¿Lo celebramos porque fue eterno…
o porque ya no puede volver a discutirnos nada?

Quizás el homenaje verdadero no sea la alfombra roja.
Sea programar sus obras sinfónicas seguido.
Montar sus óperas.
Dejar que su música vuelva a incomodar, como corresponde.

Porque cuando el arte deja de molestar, empieza a combinar con la decoración. Y Piazzolla, señores, no vino a combinar. Vino a cambiar.

Mas articulos

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

ULTIMAS NOVEDADES

Autor, puesta en escena y dirección: Emiliano Dionisi Arreglos y dirección musical: Nicolás Guerschberg Dirección artística: Tato Fernández Reparto: Natalia Cocuiffo, Nacho Pérez Cortés, Federico Llambí, Belén Pasqualini, Rodrigo Pedreira, Alejandra Perlusky, Francisco González Gil (actores), Ale Andrian y Victoria Galotto (bailarines) Producción: Teatro Colón y RGB Entertainment Funciones: de martes a domingos, hasta...Astor Piazzolla, eterno: versión "souvenirdeluxe"