martes, 28 de abril de 2026
16.6 C
Buenos Aires

Godspell: una adaptación audaz en tiempos de crisis espiritual

LECTURA RECOMENDADA

Melitza TORRES
Melitza TORRES
Nacida en Venezuela, Melitza Torres encontró en la voz su manera más pura de narrar el mundo. Su formación comenzó en 2006 en el Conservatorio de Música del Estado Aragua, donde estudió canto lírico bajo la tutela de la maestra Lola Linares. Allí fue soprano solista y jefa de cuerda del Coro de Cámara, con el que realizó presentaciones en distintos escenarios de Venezuela y del extranjero. En 2010 eligió Buenos Aires como nueva morada artística. En el entonces Instituto Universitario Nacional del Arte —hoy Universidad Nacional de las Artes (UNA)— obtuvo el título de Licenciada en Artes Musicales, especialidad Canto, con mención Summa Cum Laude, formándose con el maestro José Luis Sarré. Complementó su aprendizaje en Alemania junto a Eugene Rabine y Christoph Wendel, perfeccionando su técnica y su expresividad escénica. Dueña de una versatilidad poco común, Melitza ha transitado con igual entrega la ópera, el oratorio y el metal sinfónico, géneros que aborda con un sello propio y un sentido dramático muy personal. Ha sido voz principal de las bandas Mandoble y Liliumdust, con las cuales lanzó dos discos y se presentó en diversos escenarios, sin abandonar su camino dentro del repertorio lírico, donde ha interpretado roles y obras en teatros como el Margarita Xirgu, el Teatro del Globo y el Teatro Avenida. Como solista, ha editado dos álbumes y varios sencillos, en los que su búsqueda combina la precisión de la técnica clásica con la libertad de la experimentación contemporánea. Hoy, su trabajo reúne la sensibilidad de la actriz, la fuerza de la cantante y la mirada reflexiva de la cronista que encuentra en la música —y en la palabra— una forma de testimoniar la vida.

Buenos Aires, 28/IV/2026. Goodspell. Autoría: John Michael Tebelak. Elenco: Andrés AjamilNicolás BarreraAzul CabreraJazmín FernándezCristina GarciaFernando PalladinoJuan José QuirozBenjamín RojoMelina RolónJuan TorresMarián Lorena VázquezJeremias ZamacolaShaiel Zas. Diseño de vestuario: Cintia Flores. Realización de vestuario: Roxana Maldonado. Técnica: Augusto Moreno. Música: Stephen Schwartz. Fotografía: Germán Romani. Asistencia de dirección: Gabina Di Fonzo. Producción general: Ángel Díaz. Coreografía: Maria Martinez. Dirección vocal: Angel Diaz. Dirección: Angel Diaz. Sala : El Método Kairos (El Salvador 4530). Funciones: domingos 17 hs. Nuestra calificación: buena

Más allá de la obra original —con música de Stephen Schwartz y libreto de John-Michael Tebelak—, que toma la narrativa de las parábolas del Evangelio según San Mateo a través de sketches musicalizados y coreografiados, esta versión propone una lectura escénica actualizada y cercana.

Desde lo estético, el comienzo resulta particularmente interesante: todo el elenco aparece vestido de negro, inmerso en sus teléfonos celulares, como símbolo de una sociedad absorta en la distracción cotidiana. Tras el bautismo de Jesús, la escena muta hacia una atmósfera circense, jovial y enérgica, donde estallan los colores y se instala un espíritu festivo y juvenil.

La puesta en escena es lúdica y colorida, combinando humor, emoción y una marcada conexión con el público. En Argentina, esta nueva adaptación cuenta con los derechos del revival de Broadway de 2012, incorporando arreglos musicales renovados y una concepción más contemporánea y laica, sin perder la esencia de la obra original.

En el plano coreográfico, el número de cabaret luce algo desprolijo. En líneas generales, el baile se mantiene en una línea sencilla, funcional y coherente con el tono lúdico del espectáculo.

En el segmento de impronta rockera, donde Jesús enfrenta a los fariseos, la energía dramática y la intensidad del personaje quedaron algo contenidas, sin alcanzar toda la potencia que la escena demanda.

Entre las actuaciones, se destacan Celeste (Jazmín Fernández) y Negro (Cristina García), así como también el joven de rayas horizontales, Fernando Palladino.

Merece subrayarse la valentía de presentar esta obra en tiempos donde la popularidad de la religión ha decrecido y los discursos evangélicos son objeto de permanente cuestionamiento. Se percibe, además, una genuina convicción del elenco en la interpretación y en la entrega escénica.

El aprovechamiento del espacio escénico es inteligente: pocos elementos, bien utilizados. El sonido, por su parte, se encuentra resuelto con solvencia.

Jesús, interpretado por Jeremías Zamacola, ofrece una composición más dulce que solemne, de tono sereno y amable.

Esta versión potencia la experiencia teatral mediante una estética moderna y una energía renovada, acercando el mensaje de Godspell a nuevas generaciones de espectadores. Al final, el espectáculo deja una invitación clara a reflexionar sobre valores universales como el amor, la compasión y la comunidad.

Si el espectador es creyente cristiano, probablemente se emocione y se divierta con esta puesta, que suma guiños locales argentinos y bonaerenses —Lionel Messi, therians, clasismo, asado y diversas jergas populares—. Todo ello se sostiene en la convicción de un elenco que transmite verdad emocional en cada parábola y en cada escena de la historia de Jesús.

Si no se comparte esa sensibilidad religiosa, quizás, más allá del colorido, los chistes y la adaptación contemporánea, la obra no logre interpelar con la misma intensidad.

No apta para cínicos.

Mas articulos

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

ULTIMAS NOVEDADES

Buenos Aires, 28/IV/2026. Goodspell. Autoría: John Michael Tebelak. Elenco: Andrés Ajamil, Nicolás Barrera, Azul Cabrera, Jazmín Fernández, Cristina Garcia, Fernando Palladino, Juan José Quiroz, Benjamín Rojo, Melina Rolón, Juan Torres, Marián Lorena Vázquez, Jeremias Zamacola, Shaiel Zas. Diseño de vestuario: Cintia Flores. Realización de vestuario: Roxana Maldonado. Técnica: Augusto Moreno. Música: Stephen Schwartz. Fotografía: Germán Romani. Asistencia de dirección: Gabina Di Fonzo. Producción general:...Godspell: una adaptación audaz en tiempos de crisis espiritual