Hay primeras veces que parecen ensayos. Y hay otras que nacen con la naturalidad de aquello que da la sensación de haber existido desde siempre. La primera ceremonia de los Premios Pinti 2026, organizada por Canal 13 y AADET, perteneció decididamente a esta última categoría.
El escenario elegido no podía ser otro: el Teatro Colón, el gran templo de las artes escénicas argentinas. Allí donde durante más de un siglo reinaron la ópera, el ballet y la música sinfónica, el teatro privado encontró por primera vez una celebración de semejante magnitud, en una noche donde el glamour convivió con el respeto por uno de los patrimonios culturales más importantes del país.
Desde la llegada de las figuras por la alfombra roja hasta el cierre de la ceremonia, todo respondió a una premisa clara: demostrar que el teatro argentino posee el talento, la industria y la calidad artística suficientes para celebrar sus propios premios con identidad propia. Y el objetivo se cumplió con creces.
La cuidada producción televisiva de Canal 13, sumada a la organización de AADET, permitió que el bautismo de fuego de estos galardones transcurriera con fluidez, elegancia y un notable equilibrio entre espectáculo y solemnidad. Cada detalle estuvo pensado para que la fiesta nunca eclipsara al verdadero protagonista: el teatro.

La elección del Teatro Colón aportó además un profundo valor simbólico. No se trató simplemente de utilizar un escenario majestuoso, sino de tender un puente entre las distintas expresiones escénicas del país. El mensaje fue claro: la excelencia artística no distingue entre teatro oficial y privado, entre ópera, drama, comedia o musical. Todos forman parte de una misma cultura teatral que distingue a Buenos Aires como una de las grandes capitales escénicas del mundo.
La ceremonia transmitió sobriedad cuando debía hacerlo y espectáculo cuando el momento lo requería. Hubo emoción, humor, números musicales, reconocimientos y homenajes, pero siempre dentro de un marco de coherencia estética que supo respetar la identidad del Colón sin renunciar al brillo propio de una gran premiación televisiva.
También quedó en evidencia la extraordinaria capacidad de producción del teatro privado argentino. Los espectáculos nominados exhibieron el enorme nivel alcanzado por las producciones nacionales, tanto en lo artístico como en lo técnico, confirmando el excelente momento que atraviesa una industria que cada temporada convoca a millones de espectadores.

Más allá de quiénes levantaron la estatuilla, la verdadera ganadora fue la actividad teatral. Porque estos premios no solo distinguen actuaciones o espectáculos: reconocen el trabajo silencioso de productores, directores, técnicos, diseñadores, músicos, autores y cientos de profesionales que cada noche hacen posible que el telón vuelva a levantarse.

Como toda primera edición, seguramente habrá aspectos para ajustar en futuras entregas. Sin embargo, lo verdaderamente importante ya está conseguido: los Premios Pinti encontraron identidad, encontraron un escenario de enorme prestigio y, sobre todo, encontraron una razón de ser.
La sensación al abandonar el Teatro Colón fue la de haber asistido al nacimiento de una tradición. Una ceremonia que combinó respeto institucional, glamour, excelencia artística y una impecable organización para ofrecer una verdadera fiesta del teatro argentino.
Quizás dentro de algunos años nadie recuerde que esta fue la primera edición. Y esa será, precisamente, la mayor victoria de los Premios Pinti: haberse instalado desde su bautismo de fuego con la categoría, la elegancia y la ambición necesarias para convertirse, con el tiempo, en los auténticos «Tony argentinos».
Ganadores de los Premios Pinti 2026
Premios por cantidad de espectadores
Drama del año: Rocky
Comedia del año: El jefe del jefe
Musical del año: Charlie y la fábrica de chocolate
Rubros principales
Mejor Obra de Autoría Nacional: Lo que el río hace (María y Paula Marull)
Mejor Musical: Charlie y la fábrica de chocolate
Mejor Comedia: Una Navidad de mierda
Mejor Drama o Comedia Dramática: Las hijas
Mejor Unipersonal / Stand Up: Suavecita
Dirección e interpretaciones
Mejor Dirección: Daniel Del Mastro y Pablo Caballero (Charlie y la fábrica de chocolate)
Mejor Actriz de Comedia: Verónica Llinás (Una Navidad de mierda)
Mejor Actor de Comedia: Juan Pablo Geretto (Berlín, Berlín)
Mejor Actriz de Drama o Comedia Dramática: Lorena Vega
Mejor Actor de Drama o Comedia Dramática: Roberto Peloni (El brote)
Mejor Actriz de Musical: Alejandra Radano (Company)
Mejor Actor de Musical: Agustín «Soy Rada» Aristarán (Charlie y la fábrica de chocolate)
Mejor Actriz de Reparto: Lucía Adúriz
Mejor Actor de Reparto: Mariano Saborido
Rubros técnicos
Mejor Producción: Rocky
Mejor Escenografía y/o Audiovisual: Desde el jardín
Mejor Coreografía: Hairspray
Mejor Iluminación, Música o Sonido Original: Rocky
Mejor Vestuario, Caracterización o Maquillaje: Hairspray
Premios especiales
Trayectoria en Actuación Femenina: Moria Casán
Trayectoria en Actuación Masculina: Guillermo Francella
Trayectoria en Producción: Carlos Rottemberg
Premio del Público: Annie
El telón cayó entre aplausos, pero la sensación fue que algo acababa de comenzar. Los Premios Pinti encontraron en el Teatro Colón el marco ideal para escribir su primer capítulo. Ahora el desafío será sostener esa vara y convertir esta elegante primera vez en una tradición que celebre, año tras año, la extraordinaria vitalidad del teatro argentino.
