Hacer una crítica sobre un concierto de un Mito como es Plácido Domingo, no tiene sentido. Cómo realizar una crítica tradicional sobre “la voz” de la lírica de finales del S XX (el más grande tenor que en repertorio ha superado a los históricos del primer periodo de siglo), a sus 81 años su registro indefinido en la actualidad retrotrae a sus comienzos como barítono, pero bien mis amigos no está en mi opinar sobre su voz, sí reflexionar sobre esa persona amada como vapuleada, una personalidad que tomó una pala y salió a excavar por sus familiares desaparecidos en el terremoto de México (1985); una personalidad que marca un antes y un después sobre el ser un cantante lírico con el carisma del pueblo.
Noche a pura emoción vivida en el Teatro Colón, el reencuentro del público con su “Placidisimo”, el aplauso a su rentrée dio el perfil de lo que se iría a vivir, el público en agradecimiento a un grande, un grande de 81 años el cual planteó un repertorio, no de efecto sino de gracia y dominio, un repertorio laxo para un Plácido en despedida.
La orquesta estable bajo la batuta del maestro Jordi Bernàcer, fue un ideal en base a la figura de Plácido Domingo. Una orquesta que tuvo estupendos pasajes orquestales de Verdi, Berlioz, Massenet y Giordano, asimismo resultó lineal como correcta para los pasajes vocales pautados en el programa.
En definitiva, un gran homenaje al mítico Plácido Domingo, un reencuentro ansiado, una rentrée a pura emoción, y una demostración del público argentino, que una vez más mostró la admiración que se le tiene, bravo PLACIDISIMO…


