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Mass de Leonard Bernstein… monumental escenificación del Teatro dell’Opera di Roma – Caracalla

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Pude asistir días pasados a la primera representación escénica en Italia de “Mass -Misa”, una obra maestra de Leonard Bernstein, escenificada en el evocador lugar de las Termas de Caracalla.

La nueva producción del espectáculo está a cargo del director Damiano Michieletto, que tras el éxito de Rigoletto  en el Circo Máximo en el verano de 2020 vuelve a trabajar en Roma, por primera vez en Caracalla. En el podio, debutando con la fundación Capitolina, el director Diego Matheuz, uno de los músicos más exitosos de “El Sistema”, el modelo didáctico-musical fundado en Venezuela por José Antonio Abreu.

La «pieza teatral para cantantes, músicos y bailarines» basada en un texto del propio Bernstein, con versos adicionales de Stephen Schwartz, fue encargada por Jacqueline Kennedy y estrenada, para su inauguración, en el Kennedy Center (John F. Kennedy Center for the Performing Arts) en Washington DC el 8 de septiembre de 1971. El estreno europeo data de 1973 y se realizó en Viena. 

Mass  se pensó inicialmente como una misa tradicional. Bernstein optó entonces por una obra de teatro bastante experimental, basada en la Misa Tridentina de la Iglesia Católica Romana. En el libreto, los fragmentos litúrgicos propiamente dichos se conservan y cantan en latín, a excepción del Sanctus que incluye versos en hebreo. También hay textos adicionales en inglés del propio Bernstein, pero también de otros autores como Stephen Schwartz y Paul Simon. La idea de la obra estuvo fuertemente influenciada por algunos eventos coetáneos a la composición: el funeral de Robert F. Kennedy en la Catedral de San Patricio en Nueva York, en 1968; las celebraciones del bicentenario del nacimiento de Beethoven en 1970; y la composición por parte de Bernstein de una pieza corta para la película “Hermano sol, hermana luna” de Franco Zeffirelli, que luego fue retirada. La obra fue interpretada por una parte de la opinión pública y política como una postura de Bernstein contra la guerra de Vietnam, el presidente Nixon no participó en la primera e incluso el FBI siguió su génesis.

Los textos aportan temáticas modernas como la libertad, la solidaridad y sobre todo la paz, acusando veladamente a la iglesia de haberse olvidado de ellas. Bernstein no teme tampoco el enfrentamiento con cuestiones metafísicas, nada nuevas probablemente, pero sí igualmente válidas. ¿Existe Dios? Y si existe, ¿por qué se muestra tan lejano e indiferente?

Los protagonistas son el Celebrante y los fieles, que discuten con él y oponen a las palabras de la liturgia sus dudas, insatisfacciones y acusaciones. Estos fieles son personas que se pueden encontrar por la calle de cualquier ciudad americana y se expresan cantando rock, blues y góspel. Muchos números musicales, como el delicioso “Dubing dubang dubong” hubieran cabido perfectamente en un musical de Broadway. Pero la ambición de Bernstein fué ir más allá y crear una nueva especie de obra lírica, popular y americana. Hay, por tanto, en Mass mucho rock y muchísimo jazz, pero se oyen también lejanas reminiscencias del canto gregoriano, citas a la Novena Sinfonía de Beethoven e incluso algo de dodecafonía. Bernstein consigue crear una continuidad natural con materiales tan dispersos y sobre todo sabe usar estos continuos e imprevistos cambios de registro para aumentar la teatralidad de la música. El resultado es absolutamente irresistible.

El reconocido barítono austríaco Markus Werba fue un «celebrante» de fuerte impacto vocal, ya que desde su centro profundo a una zona amplia de colores dio al rol de este «Celebrante /Jesucristo Sui Generis» una voz redentora de fuerte impacto escénico.

Sus coprotagonistas «los fieles» fueron las voces pertenecientes al Programa de Artistas Jóvenes “Fabbrica”  y la Escuela de Canto Coral de la Ópera de Roma, quienes dieron un resultado ampliamente satisfactorio en todo el transcurso de la obra.

EL «coro de calle» estuvo conformado con el coro del Teatro dell’Opera di Roma y de refuerzos bajo la dirección del Mtro. Roberto Gabbiani.

Asimismo en fue un protagonista más el Cuerpo de Ballet  del Teatro dell’Opera di Roma, dirigido por Eleonora Abbagnato, con coreografía de Sasha Riva y Simone Repele. Siendo solista como alter ego del celebrante, el célebre bailarín Roberto Bolle.

Uno si debe definir la escena, la define como «monumental». Tres grúas con sus brazos son las que van armando sobre el escenario con sus paneles móviles los altos muros que son el leimotiv escénico que Michieletto usa para el relato. Unos muros que dan los enfrentamientos, las guerras y el mañana. Una visión de unificación latente que luego en su final se transforma en union entre hermanos. Un Bernstein inigualable que da con su partitura el mensaje de basta a los enfrentamientos, basta a la discriminacion, basta…

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