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MALALA, una persona que trascendio en su corta edad hasta llegar a ser PREMIO NOBEL DE LA PAZ, un documental para ver y conocer

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ÉL ME NOMBRÓ MALALA
He Named Me Malala, Estados Unidos/2015) /Guión y dirección: Davis Guggenheim / Fotografía: Erich Roland /Música: Thomas Newman / Edición: Greg Finton, Brad Fuller y Brian Johnson / Distribuidora: Fox / Duración: 88 minutos / Calificación: apta para mayores de 13

Este documental relata la vida y la lucha de Malala Yousafzai, la joven pakistaní a la que los talibanes intentaron asesinar pero que gracias a la habilidad de los médicos y su propia fuerza de voluntad para realizar los ejercicios de recuperación pudo sobrevivir de manera casi milagrosa. El atentado sólo logró incentivar su lucha por la educación de las niñas y las mujeres, por lo que recibió el premio Nobel de la Paz en 2014 siendo la persona más joven en recibir esa distinción.
Hasta aquí, son los datos generales que el público conoce: el documental refleja el temor y la angustia permanente de vivir en un régimen impuesto por el terror y que no tiene ningún inconveniente en asesinar a quien lo critique. Eso hace valorar aún más el coraje de una niña que, impulsada por el ejemplo de su padre maestro y su propio deseo de estudiar y aprender, desafió la prohibición de ir a la escuela.
Pero el documental muestra otros aspectos menos conocidos: la relación tan estrecha con su padre Ziauddin Yousafzai, su madre Tor Pekai y las típicas discusiones entre hermanos con Atal y Khushal. También se ven las dificultades que tuvieron para adaptarse a un nuevo país con una cultura diferente y un nuevo colegio con nuevos compañeros.
La película nos lleva a reflexionar además en algo que habitualmente no reparamos: la tensión entre el deseo de aprender y concluir los estudios y las exigencias de la vida pública (entrevistas, conferencias, viajes y reuniones con mandatarios de todo el mundo, visitas a escuelas de Nigeria y Siria…)
Es que tendemos a pensar en Malala como una figura de relevancia (¡y lo es!); pero también hay que imaginar la responsabilidad que significa eso para una joven como muchas otras que oye música, publica comentarios en Facebook, envía mensajes por Twitter , navega por Internet y que ahora, a sus dieciocho años, muy probablemente esté eligiendo una carrera y pensando en entrar a la Universidad.
Un comentario al margen: Ziauddin Yousafsai cuenta que cuando recibió por primera vez en sus brazos a la pequeña bebé recién nacida decidió llamarla Malala. Muchos le dijeron que debería cambiarle el nombre, pues significa “tristeza”. Pero él responde que es un símbolo de valentía, porque recuerda a Malala de Maiwand, una joven afgana que durante la batalla reanimó con sus palabras a las tropas de Ayub Khan. Su ejemplo los impulsó hasta lograr la victoria sobre los ingleses, aunque ella murió alcanzada por un disparo al recoger y ondear el estandarte de su pueblo.

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