lunes, 28 de noviembre de 2022
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La noche en que Magdalena Kožená, hechizó al Teatro Colón junto a la Orquesta Barroca de Venecia

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La voz aterciopelada y cálida de la gran mezzo checa Magdalena Kožená fué la gran protagonista de esta presentación. En compañía de unos expertos en música italiana de los siglos XVII y XVIII como es la Orquesta Barroca de Venecia, el público ingresó a una noche exquisita en virtuosismo gracias a la magia de esta voz imprescindible del firmamento operístico.

Un verdadero concierto de privilegio no solo por la calidad de los intérpretes involucrados, sino también por el repertorio, organizado y teniendo como centro el desarrollo musical y dramático de la protagonista de la ópera “Alcina” (Londres, 1735), de Georg Friedrich Händel. La partitura se divide en aria y recitativos. Durante las arias, la trama se detiene y un personaje expresa sus sentimientos en ese momento, lo cual brinda a la audiencia una ventana al alma del personaje. En este caso Kožená construyó a la perfección el retrato vocal, musical y dramático de la maga händeliana. Un rol complejo como desconcertante: una hechicera que retiene en su jardín de placeres al joven Ruggiero, de donde es rescatado por su prometida Bradamante, vestida de hombre, causando en Alcina violenta ira, desesperación y, finalmente, amarga resignación. Un recorrido que comienza con el descubrimiento del amor, partiendo por “De mio cor, quanto t’amai” y siguiendo con “Sì, son quella”, “Ah, mio cor”, “Ah, Ruggiero crudel”, “Ma quando tornerai” y “Mi restano le lagrime”. Un camino plagado de emociones, con brillo natural en técnica a través de su interpretación, complemento fundamental de su musicalidad fueron sus vertiginosos ornamentos cantados sobre una misma vocal y que se extendieron por numerosos compases; sus frases de largo aliento fueron un desafío al fiato..

La Orquesta Barroca de Venecia sedujo al público en base a su sonoridad de calidad, su destreza y aptitud para la improvisación. Todo eso quedó plasmado notoriamente en dos obras de Vivaldi: el Concierto en Re mayor para violín “per la solennità della santa lingua di San Antonio”, con sorprendente participación del imaginativo violinista Gianpiero Zanocco, un verdadero atleta en “stacattos”, como asi también en el Concierto en Re mayor para flauta dulce “Il cardellino”, con la joven Irene Liebau como solista, en donde su instrumento sonó en rapidez como un bello ruiseñor.

Los aplausos obtuvieron recompensas: los encore fueron “Solo quella guancia bella”, de “La verità in cimento”, y una de las más conocidas arias de Händel, “Lascia ch’io pianga” de la ópera “Rinaldo”.

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