sábado, 7 de marzo de 2026
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Estrella de Mar: a donde fue su credibilidad???

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Las nominaciones de los Premios Estrella de Mar encendieron la alarma.
No por audacia, ni por riesgo artístico, sino por lo que dejan crudamente expuesto: un jurado “emérito”, mayoritariamente marplatense, sin llegada real a Buenos Aires ni al interior del país, evaluando una cartelera que hace años dejó de ser estrictamente local.

Y la pregunta cae por su propio peso: ¿no se está desmereciendo así, cada vez más, al propio Premio Estrella?

Uno participó durante años como jurado, llegando desde Buenos Aires, junto a otros periodistas especializados en radio del espectáculo y de la opinión, con avales concretos: artículos publicados, voces en primera línea radial, trayectoria comprobable. Ese jurado —plural, discutidor, incómodo— es el que hoy parece haber sido reemplazado por otra cosa muy distinta.

El Estrella de Mar ya no es una premiación: es un clásico Boca–River versión cultural.
Siempre Buenos Aires vs. Mar del Plata, con un arbitraje que ya ni intenta disimular la camiseta.

Hubo un tiempo en que el jurado tenía peso real.
Plumas fuertes de medios nacionales, críticos con firma, criterio, riesgo y proyección. Voces que discutían desde el conocimiento y no desde la conveniencia.
Eso se terminó cuando irrumpieron los influencers de turno, la juventud “prerrevolucionaria” de pseudo intelectuales venidos a figurita, y algún aporte estable de la society local, «célebre»… solo dentro del radio MDQ.

Hoy el jurado parece una mezcla de carnicería fina y mesa de cumpleaños:
el especialista en milanesas,
la que confunde lujo con criterio,
la presentadora que sostiene ternas por amiguismo,
y quienes faltan el respeto cuando alguien opina con fundamentos.

El resultado es inevitable.
El Estrella de Mar pasó de ser un premio de ciudad cultural a un premio de pueblo grande, algo muy distinto de lo que su historia y su trayectoria supieron representar.

¿Dónde están los criterios?
La política opaca decide qué entra y qué queda afuera. Y por favor, no digan que el premio es “para ayudar a la ciudad”: basta mirar las ternas para notar que no se distingue un Chéjov de un transformista, ni una actuación estelar de una figura del momento.

Los premios pasan. La credibilidad queda.
Y este año, tras leer las nominaciones, la credibilidad del jurado terminó en un cul-de-sac de la Bristol, sin salida y sin aplausos.

Dr. Merengue
Viva el Cornalito 🐟✨

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