Vittorio Grigolo – Teatro Colón: una velada en donde «Narciso» sobrepasó a la lírica …

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El pasado lunes se llevó a cabo el esperado debut del tenor Vittorio Grigolo en la sala del Teatro Colón, un evento que generó gran controversia. A pesar de sus prometedores sonidos vocales, el desempeño del tenor italiano, de 46 años, terminó arruinando la actuación de la noche. Actuando y expresándose con la compostura de una «ardilla hiperactiva», Grigolo no lograba completar una sola frase sin añadir exhalaciones exageradas o énfasis dinámicos innecesarios.

¿Podrían los nervios de un debut en un teatro tan importante explicar su comportamiento? Tal vez, pero en numerosas ocasiones anteriores en distintos escenarios, se ha podido observar su estilo personal, lo que lo convierte en un tenor controvertido. Grigolo constantemente muestra una necesidad de ser el centro de atención en cada momento, cultivando una personalidad narcisista en el escenario. Esto arrastra consigo influencias de su época en el grupo Il Divo y sus recitales pop, estilos propios del mercado masivo, pero completamente destructivos en el contexto de la ópera. ¿Son estos malos hábitos adquiridos o expresiones de una afinidad subyacente? Quién sabe. Tal vez podría utilizar mejor sus talentos, pero dadas las recompensas que está recibiendo actualmente, parece poco probable…

Durante el programa de la noche, se pudo apreciar un repertorio de arias italianas reconocidas, entre las que destacaron «La donna e Mobile» de Rigoletto de Verdi y «Di quella pira» de Il Trovatore de Verdi, que sin duda fueron las interpretaciones más sobresalientes. Sin embargo, en la segunda parte del programa, se presentaron arias francesas, y aquí es donde surgieron los problemas. Un claro ejemplo de esto fue su interpretación del aria «Porquoi me reveiller» de Werther de Massenet, en la cual su voz enérgica superó la intimidad que requería la pieza, resultando en una ejecución desagradable para el repertorio presentado. En otros momentos del repertorio francés, también se pudo percibir que estaba fuera de su estilo, lo que llevó a interpretaciones desafortunadas.

Crédito: PRENSA TEATRO COLÓN / ARNALDO COLOMBAROLI

En los momentos de los bises, pudimos apreciar a la joven soprano Laura Pisani, quien deleitó al público con su hermosa voz en el brindis de La Traviata, volviendo a la tradición lírica de manera elegante y ideal.

Aunque el tenor fue el centro de atención, la verdadera protagonista de la velada fue la música. Es importante destacar la destacada actuación de la Orquesta Estable, dirigida por el Maestro Evelino Pidò, quien supo resaltar los matices en cada obertura e intermedio. Un momento memorable fue el intermedio de Cavalleria Rusticana, donde se le concedió al consagrado director el honor de dirigir con la batuta del Maestro Toscanini, una reliquia de la Orquesta Estable del Teatro Colón que se elige por afinidad y excelencia.

En resumen, la noche estuvo marcada por el controvertido debut de Vittorio Grigolo, cuyo estilo extravagante y falta de adaptación al repertorio presentado generaron críticas negativas. Sin embargo, el brillo de la joven soprano y la destacada actuación de la Orquesta Estable lograron rescatar la esencia de la música en medio de las controversias.

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