Roberto Devereaux
Música de Gaetano Donizetti y libreto en italiano de Salvatore Cammarano
MET – transmisión en directo sabado 16 de abril
ELENCO
DIRECTOR DE ORQUESTA Maurizio Benini
ELISABETTA Sondra Radvanovsky
SARA Elïna Garanča
ROBERTO DEVEREUX Matthew Polenzani
DUQUE DE NOTTINGHAM Mariusz Kwiecień
CREATIVOS
PRODUCCIÓN Sir David McVicar
DECORADOS Sir David McVicar
DISEÑADOR DE VESTUARIO Moritz Junge
DISEÑADOR DE ILUMINACIÓN Paule Constable
Roberto Devereux fue descubierto por la New York City Opera en 1970, su protagonista absoluta fue la recordada Beverly Sills. Algunos pensaban que la trágica monarca de Donizetti representaba un tramo peligroso para esta soprano ligera, pero ella no le prestó atención. «Elizabeth, la quejumbrosa reina, fue el punto culminante de mi carrera», recordó más tarde. «Esa fue una noche de apertura que nunca, nunca olvidaré», su compañero, no por casualidad, fue un tenor joven llamado Plácido Domingo.
Ahora las actividades heroicas y los tics patéticos del monarca histórico se han convertido en un reto para otra diva de la tan proclamada “nueva generación”, Sondra Radvanovsky. Fue por ella que el poderoso Met aventuró la ópera – por primera vez en la historia – el 24 de marzo la fecha, no por casualidad, coincidió con el aniversario de la muerte de la reina en 1603, se estrenó en el MET.
En cada nivel – visual, vocal e histriónico – Radvanovsky lucio en crescendo. Ella desató rompiendo fortes cuando se requiere potencia, hizo flotar exquisitos pianísimo cuando no lo eran. Ella demostró una voz controlada e ilustró el texto adornado en una matriz de parpadeos de colores. Se dirigió a la escena, por otra parte, con la dignidad de enmascarar la fragilidad, el mantenimiento de la coacción, incluso desde el principio, cuando aparece con un traje blanco-mariposa ridículo diseñado por Moritz Junge.
Sería maravilloso para afirmar que el Met hizo todo el esfuerzo digno de su estrella. La compañía hizo su complemento con dos celebres cantantes actuales: Elina Garanča, que emanaba virtuosismo vocal como Sarah, duquesa de Nottingham, y Matthew Polenzani, que en cambio tuvo momentos un tanto esforzados en sus notas vocales sobre todo en la desesperación de Devereux con la sensibilidad del macho que oculta su amor antes de marchar al cadalso. Marius Kwiecien resultó ser dramáticamente fuerte, tanto que hasta las marcaciones desequilibrantes en la declaración de amor de su personaje a Devereaux resultaron muy extrañas en esta gran opera de Donizetti, vocalmente fue débil como Nottingham sonando monocromático. Maurizio Benini en el podio de orquesta aplicó en más de una oportunidad una lectura un tanto lenta en tempos, para la bravura donizettiana, aunque uno debe recalcar que es un conocedor del bel canto ,luego en base a las versiones serán sus lecturas de partitura.
Lo más perjudicial fuen en cierta medida, Sir David McVicar en reggie y escenografía que nos mostró escenas estáticas creando confusión, sumado a una iluminación concreta que dio marco al desorden señorial de su propia unidad-set. El coro, con torpeza fundido como una audiencia en el escenario colocado en los lados, hizo todo lo posible para no parecer tonto.
Una versión presentada por el MET de ROBERTO DEVEREAUX en donde una prima donna como Sondra Radvanovsky, fue la estrella de una velada lírica, ¿Uno se pregunta, sin la mencionada protagonista tiene sentido esta producción?
COREÓGRAFO Leah Hausman
