Otello (Verdi) en la Wienner Staatsoper : J. Kaufmann en Una Reimaginación Psicológica con Destellos Musicales

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La producción de Adrian Noble de «Otello» que se conoció en el 2019 y que al hoy se vuelve a reponer desafia las convenciones al trasladar la historia del general moro a una era más cercana a nosotros, despojándola de su contexto histórico original. Esta versión, ambientada alrededor de 1900, se desarrolla con una estética en blanco y negro que domina a la multitud, los soldados y las mujeres, todos vestidos con trajes de época. La escenografía, compuesta por paredes móviles, se adapta ágilmente para indicar diferentes lugares, con una iluminación que crea una atmósfera atrapante.

Dick Bird, responsable de la escenografía minimalista, resalta el mundo interior de Otello, complementando la visión del director sobre la ópera como un thriller psicológico. La escasez de accesorios resalta la desintegración emocional del protagonista, lo cual encaja perfectamente con este enfoque.

© Wiener Staatsoper | Michael Pöhn

El tenor Jonas Kaufmann, con su timbre oscuro y su presencia escénica inquietante, encarna magistralmente a un Otello inseguro y autodestructivo. Aunque su actuación fue honorable y creíble, su inclinación por una voz suave se hace más evidente con el transcurso de la función. No obstante, maneja con destreza los monólogos más importantes, otorgándoles una maestría matizada y un agradable legato.

Ludovic Tézier como Iago no alcanzó la complejidad interna de Kaufmann como Otello. Sin embargo, su interpretación del villano manipulador fue convincente, transmitiendo la envidia, la ira y la falsa simpatía con autoridad. El dueto entre Otello e Iago en el Acto 2 es un punto culminante, con sus voces entrelazándose de manera emocionante y poderosa.

Rachel Willis-Sørensen como Desdemona, ofrece una interpretación más conmovedora a medida que avanza la ópera. Aunque el dueto con Kaufmann en el Acto 1 careció de romanticismo, logró transmitir vulnerabilidad y dignidad en su de la canción del Salice y del Ave María.

Los papeles secundarios estuvieron bien representados, destacando Emilia de Szilvia Vörös, Cassio de Bekhzod Davronov y Montano de Leonardo Neiva.

La orquesta bajo la dirección de Alexander Soddy logra una interpretación impactante, desde la tormentosa escena inicial hasta los momentos más reflexivos. Su energía juvenil combinada con momentos de contemplación condujeron la brillante obra maestra de Verdi hacia un final impactante, sin perder la esencia musical en ningún momento.

En resumen, la producción de «Otello» de Adrian Noble ofrece una reinterpretación emocional y psicológica de la historia, respaldada por actuaciones sólidas y una dirección musical que resalta la maestría de Verdi.

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