IL TURCO IN ITALIA: Un Gran «Pasticcio» Rossiniano con Sabor a Lemoncello… Teatro Colón

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La producción de «Il Turco in Italia» que recientemente se estrenó en el Teatro Colón se presenta como una experiencia deliciosa y cinematográfica. Este retorno a la rara comedia de intriga romántica de Gioacchino Rossini ha sido interpretado dinámicamente por Irina Lungu y Erwin Schrott, en un diseño escénico de alto impacto. Sin embargo, aunque esta producción tiene momentos llenos de sabor y diversión, parece no alcanzar su máximo potencial en cuanto al humor bullicioso de los personajes. A pesar de esto, sigue siendo una obra que confirma el lugar destacado de Rossini en el repertorio operístico, especialmente como predecesora de su famosa «El barbero de Sevilla», que llegó poco tiempo después.

«Il Turco in Italia», la decimotercera ópera de Rossini escrita cuando tenía solo 22 años, fue inicialmente rechazada en su estreno en La Scala en 1814. Este desprecio inicial podría haberse debido a la percepción de que el texto insultaba a los italianos, ya que la trama involucra a un marido engañado por un intruso turco. A pesar de su historia, esta comedia sexual, que comparte similitudes con «Così fan tutte» de Mozart, ha permanecido relativamente en la sombra en el repertorio de la ópera internacional hasta que fue revivida por María Callas en el siglo XX. En Argentina, por ejemplo, solo se había presentado en el Primer Coliseo Argentino en las Temporadas de1979 y 2000.

El director escénico, Pablo Maritano, ambienta la acción en la década de 1950 aproximadamente, logrando establecer un tono cómico desde el principio. La producción se asemeja a las películas de Totó dirigidas por Bragaglia o a obras contemporáneas de Monicelli, con una serie de escenas en una estructura de dos pisos que marcan las distintas escenas. Esto aporta fluidez a la obra, que a veces es ridículamente hermosa pero puede volverse un tanto «soporífera» en algunos momentos. La detallada escenografía de Gonzalo Córdoba Estévez, el colorido vestuario de Renata Schussheim, la iluminación de Caetano Vilela y los vídeos de Matías Otálora crean un conjunto escénico que permanecerá en la memoria del espectador.

Rossini y el libretista Felice Romani enriquecieron la comedia al introducir al personaje del poeta-dramaturgo, que observa y fomenta las interacciones de los personajes para obtener material para su obra. Las pasiones están tan inflamadas en esta trama que los personajes no pueden dejar de agitarse entre sí incluso después de que la música se detiene al final del primer acto.

La historia de «Il Turco in Italia» gira en torno a enredos amorosos y pasiones desenfrenadas y la producción la presenta de manera dinámica, con actuaciones destacadas de Irina Lungu y Erwin Schrott en los papeles principales. Estos dos artistas aportan una energía escénica y agudeza verbal excepcionales a sus personajes, lo que hace que la comedia cobre vida en el escenario.

Erwin Schrott en el papel principal de Selim aporta su característico don histriónico y el tono inicialmente granulado de su voz se aclara a medida que avanza la actuación. Su dúo con Geronio, interpretado por Fabio Capitanucci, es sensacional mostrando una química ideal entre los dos actores.

Erwin Schrott – Foto gentileza: Ma´ximo Parpagnoli – Prensa Teatro Colón

Fiorilla, tipica mujer casquivana de la comedia italiana del sur de Italia, podría compararse con figuras como Loren o Mangano. Irina Lungu, debutante rusa en el Teatro Colón, no tiene problemas para seguir este desfile de bellezas seductoras mientras se enreda con Salim y menosprecia a su anciano y tonto esposo. Lungu exhibe una técnica destacada, con coloraturas determinantes y trinos auténticos. Su entonación se mantiene predominantemente en tonos agudos, pero sin brillo excesivo.

Irina Lungu – Foto Gentileza: Máximo Parpagnoli – Prensa Teatro Colón

Santiago Ballerini, en el papel de Narciso, canta con un legato impecable y una claridad de texto envidiable. Su aria en el Acto 2 pone de manifiesto su habilidad para navegar las transiciones y explorar registros con fluidez. Germán Alcántara encarna un Prosdocimo viril y atento a los matices del libreto. Su interpretación muestra un dominio sobresaliente del estilo, aunque podría haber explorado una gama más amplia de dinámicas, su tono firme resultó gratificante.

Foto gentileza: Máximo Parpagnoli – Prensa Teatro Colón

Francesca di Sauro como Zaida proyectó una gran presencia en el papel y demostró una notable agilidad en su registro de mezzo, abordando sus notas de manera directa y segura. Santiago Martínez, en el papel de Albazar, logró mucho con un personaje de menor preminencia en la trama. Con energía en el escenario, interpretó su música con un estilo de tenor ligero y de fácil comprensión.

El coro, bajo la dirección de Miguel Martínez, se mostró entusiasta y ágil en escena. En la dirección de la Orquesta Estable, el director español Jordi Benacer ofreció una versión considerablemente apasionada, aunque a veces se quedó en tempos que no brillaron al puro estilo del Cisne de Pesaro.

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