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EL CUARTO DE VERÓNICA, de Ira Levin…» Una razón para dormir con la luz encendida»…

LECTURA RECOMENDADA

El cuarto de Verónica

Autor: Ira Levin

Teatro La Plaza

Sala Pablo Neruda

Intérpretes:

 Silvia Kutika, Fabio Aste, Antonia Bengoechea, Adrián Lázare

Vestuario: Pablo Battaglia y Miriam Manelli

Escenografía: Leonardo Altamirano

Luces: Gisela Marcheti

Música: Martín Bianchedi

Dirección: Virginia Magnago

Este thriller teatral de 1973 de Ira Levin, cuyas obras más conocidas incluyen las novelas “El bebé de Rosemary” y la obra teatral “Trampa Mortal”, tiene una configuración tortuosa para poner a su protagonista en peligro de tortura real. Un estudiante universitario de la Universidad de Boston, que tiene una cita con un joven abogado, se encuentra con una amable pareja mayor la cual sorprende con el parecido de la joven con Verónica, una hija muerta hace mucho tiempo de una familia adinerada cuyo hogar aún cuidan. La pareja le pide a la joven un favor extraordinario: ¿pasaría por la casa y se haría pasar por Verónica en beneficio de la hermana aún viva de Verónica, Cissie, que está muriendo de cáncer y tan perdida por la demencia que cree que es 1935 … Que Verónica está viva … Que Verónica está enojada con ella… A pesar de las objeciones de su cita, la joven acepta…
La obra está escrita para cuatro poderosas actuaciones, lo cual en esta versión brindan actuaciones desparejas en una primera parte, pero que en una búsqueda que se nota, logran la comunión en la “esquizofrenia latente” a fin que se conforme un espectáculo inquietante en camino a lo convincente. 

Silvia Kutika, es fuerte en el macabro papel de la Sra. Mc Key. Su retrato inicial de la amable anciana cuidadora es encantador, para luego evolucionar a la esquizofrenia de un rol, en donde el menor movimiento puede delatar un final. Antonia Bengoechea (Susan) necesita más trabajo para capturar los cambios vertiginosos que su personaje se ve obligado a soportar, pero, no obstante, ella también se convierte en una sólida actuación. Fabian Aste ofrece una sólida actuación como el Sr. Mc Key, y Adrián Lazare agrega profundidad al papel de Larry. 

La directora Virginia Magnano nos muestra un conjunto actoral desordenado como anticuado, lo cual tiene mucho sentido una vez que la audiencia obtiene suficiente información para comprender las complejidades del tiempo y el lugar. La adaptación realizada sobre la obra de Levin, en esta nueva revisión, se la nota “suavizada” a lo visto en Usa en su tiempo, ciertas conductas se desdibujan, haciendo que el espectador no se dé cuenta directamente de la perversión latente de ciertos personajes, los cuales tendrían mayor definición como mayor convicción en los roles.

 El diseño de sonido de Martin Bianchedi incluye música que se mueve con el guion, alternando entre mediados de los treinta y principios de los setenta lo cual ayuda a crear la inquietante sensación de que el tiempo como el lugar son maleables. Los trajes de Pablo Battaglia cumplen la misma función, definiendo la realidad actual de cada personaje cambiando el estilo.

“EL cuarto de Verónica” no es, en mi opinión, ni siquiera cerca de un guion perfecto: algunas de las transiciones parecen anormalmente abruptas, bien adaptadas a un misterio oscuro, pero dejando muy poco tiempo para que la audiencia se adapte a las realidades cambiantes. Sin embargo, con cuatro fuertes actuaciones compensan con creces las leves deficiencias de Levin.

En definitiva, una obra para pensar y una razón, para dormir con la luz encendida…

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