- Entre el 14 y el 30 de abril el Teatro Real ofrecerá 10 funciones de una nueva producción de La novia vendida, del compositor Bedřich Smetana (1824-1864), que se presentará posteriormente en los teatros coproductores: Opéra National de Lyon, Oper Köln y Théatre Royal de La Monnaie.
- La ópera, una alegre y luminosa comedia de enredo inspirada en el folclore de Bohemia, inauguró en 1870 la llamada “ópera nacional checa”, que consolidaron posteriormente compositores como Antonín Dvořák (1841-1904), autor de Rusalka, y Leoš Janáček (1854-1928), bien conocido del público del Real.
- La dirección de escena y vestuario de Laurent Pelly están inspirados en los dibujos animados checos de los años 40 a 60, en los que los personajes, como muñecos, se mueven en un espacio simbólico concebido por Caroline Ginet ─con diseño de luces de Urs Schönebaum─, que evoca la fantasía de un cuento.
- El director musical del Teatro Real, Gustavo Gimeno, estará al frente de un doble reparto y del Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real, dando vida a una partitura que acompaña la comicidad del texto y la prosodia de la lengua checa, concediendo una gran importancia estructural y dramatúrgica a las danzas tradicionales y a las partes corales, éstas preparadas por José Luis Basso.
- Se alternan en los papeles protagonistas Svetlana Aksenova y Natalia Tanasii (Mařenka), Pavel Černoch y Sean Panikkar (Jeník), Günther Groissböck y Martin Winkler (Kekal), Mikeldi Atxalandabaso y Moisés Marín (Vašek), secundados por Manel Esteve (Krušina), María Rey-Joly (Ludmila), Toni Marsol (Micha), Monica Bacelli (Háta), Jaroslav Brezina (Comediante Principal), Rocío Pérez (Esmeralda) y Ihor Voievodin (Indio).
- La función del 23 de abril será retransmitida en directo en My Opera y, gratuitamente, en Opera Vision, la plataforma audiovisual de Opera Europa.
- En el marco de la política de sostenibilidad del Teatro Real, la nueva producción de La novia vendida utiliza gran parte de su vestuario, atrezzo y escenografía reciclados, además de atender a los parámetros de ahorro energético y anticontaminante.
- En torno a la presentación de esta ópera se han organizado actividades culturales en el Teatro Real, Real Teatro de Retiro, Museo Cerralbo y ACNUR (ver agenda abajo).
- Las funciones de La novia vendida cuentan con el patrocinio del Consejo de Amigos del Teatro Real y de la Fundación Amigos del Teatro Real.
Madrid, 9 de abril de 2026. ─ La novia vendida, que impulsó el nacimiento de la ópera nacional checa a finales del siglo XIX, vuelve al Teatro Real 102 años después de la presentación en su escenario, en 1924. La nueva producción, que se estrenará el próximo 14 de abril, será ofrecida posteriormente en los teatros coproductores ─Opéra National de Lyon, Oper Köln y Théatre Royal de La Monnaie─ y retransmitida en directo para todo el mundo el 23 de abril.
Estrenada inicialmente como una opereta, en 1866, y posteriormente revisada y reestrenada, en 1870, ya sin las partes habladas, La novia vendida es, sin duda, la más popular de las siete óperas que creó Bedřich Smetana (1824-1864), compositor checo que vivió activamente las turbulencias revolucionarias que resquebrajaron la hegemonía del imperio austrohúngaro en un período en el que las regiones centroeuropeas luchaban por sus ideales de independencia y libertad, afianzando los signos de su identidad, como las lenguas y dialectos autóctonos, el folclore, las tradiciones y los mitos ancestrales.
La lucha por una ópera nacional checa ocupó gran parte de la vida de Smetana, que compatibilizó su atribulada carrera profesional como compositor, profesor, director de teatro y activista con una desdichada vida personal, en la que perdió muy joven a su primera mujer y varias hijas, no tuvo el reconocimiento que anhelaba y fue aquejado prematuramente de una sordera total derivada de la sífilis que padecía, componiendo sus últimas obras sin poder escucharlas.
El libreto de La novia vendida, del escritor nacionalista Karel Sabina, es una comedia de enredo escrita para ensalzar la riqueza del folclore, de las danzas y de las tradiciones rústicas de Bohemia, apelando a la primacía de la libertad individual frente a las convenciones. La trama es muy sencilla: el casamentero Kekal propone a los padres de Mařenka casarla con Vasek, joven con recursos, pero tartamudo y bobalicón, que vive sin saber que tiene un hermanastro mayor, hijo de su padre, Marik, que fue apartado del hogar familiar por su madrastra, que lo desterró a un pueblo cercano. Ese joven, el avispado Jenik, tiene una relación amorosa con Marenka, que también ignora sus orígenes. Presionado por el casamentero, Jenik firma un contrato en que vende a su novia “al hijo de Marik” ─que es él mismo, pero nadie lo sabe─ para sorpresa de todo el pueblo, que se indigna y vocifera porque el joven humilla y desprecia a su enamorada, cambiándola por dinero. Pero finalmente todos celebran su astucia cuando la verdad se descubre.
La partitura de La novia vendida revela un notable equilibrio entre la recreación de la vida aldeana, la caracterización caricaturesca de los personajes y el desarrollo de la acción, en una progresión que integra los números cerrados ─arias, dúos, conjuntos, etc.─ en la fluidez de la trama. Realza la presencia estructural y dramatúrgica de las danzas ─polka, furiant y skočná─ y la presencia del coro como elemento aglutinador y evocador de la comunidad campesina, cuya idiosincrasia y valores pretende loar la ópera.
En la música asoma la influencia de Mozart, del singspiel alemán, de la ópera buffa italiana o de la opéra comique francesa unida a elementos rítmicos y melódicos del folclore checo, con una orquestación muy rica en colores y contrastes. La escritura vocal alterna la claridad de los pasajes declamatorios ─heredera de los recitativos acompañados─ y los momentos de expansión melódica, reforzando la caracterización de los personajes y la situación dramatúrgica, sin descuidar nunca la prosodia del checo rural.
El director de escena Laurent Pelly, que dirige su séptima producción en el Teatro Real, después de La hija del regimiento (2014), Hansel y Gretel (2015), El gallo de oro (2017), Falstaff (2019), El turco en Italia (2023) y Los maestros cantores de Núremberg (2024), se aleja del costumbrismo de La novia vendida, situando la trama en el mundo imaginario de la protagonista ─escenografía de Caroline Ginet─, en el que los personajes evocan los dibujos animados checos de los años 40 a 60, en una graciosa y divertida sincronía con la música, que explora la comicidad e ingenuidad de la obra.
Gustavo Gimeno, director musical del Teatro Real desde el inicio de esta temporada, será el encargado de dar vida a la partitura, al frente del Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real, después de sus éxitos en El ángel de fuego (2022), Eugenio Oneguin (2024) y El mandarín maravilloso y El castillo de Barbazul (2025). Bajo su batuta se alternarán dos repartos con Svetlana Aksenova y Natalia Tanasii (Mařenka), Mikeldi Atxalandabaso yMoisés Marín (Vašek), Pavel Černoch y Sean Panikkar (Jeník)y Günther Groissböck y Martin Winkler (Kekal), secundados por Manel Esteve (Krušina), María Rey-Joly (Ludmila), Toni Marsol (Micha), Monica Bacelli (Háta) Jaroslav Brezina (Comediante Principal), Rocío Pérez (Esmeralda) y Ihor Voievodin (Indio).
La novia vendida se presentó en el Teatro Real el 6 de marzo de 1924, interpretada por una compañía checa de gira por España y volvió a representarse en Madrid, en 1973, con dos funciones en el Teatro de la Zarzuela. Esta divertida y bucólica comedia romántica vuelve ahora, defendida por un equipo artístico de gran prestigio y tratada por el Teatro Real como una obra maestra que merece ser conocida y reconocida como tal.
